La fiesta de San Juan, especialmente celebrada la noche del 23 al 24 de junio, es una tradición con raíces paganas y cristianas, muy arraigada en países como España, Portugal, algunas regiones de América Latina y partes del Caribe. Está asociada al solsticio de verano en el hemisferio norte, con rituales de fuego, agua y renovación.
Aunque es una festividad llena de simbolismo, alegría y comunidad, también conlleva riesgos para la salud si no se toman precauciones. El mayor riesgo y más común en estas fiestas son a raíz de quemaduras en piernas, manos y rostro por saltar las “cacharelas del San Juan” ya que niños y adultos se acercan a hogueras y bengalas o fuegos artificiales sin protección.
Es importante prevenir y protegernos en este tipo de situaciones, teniendo una supervisión adulta en el uso de fuegos, no saltar sobre llamas muy activas o con ropa inflamable, tener siempre agua o un extintor a mano y no manipular pirotecnia casera.
Otro peligro es la inhalación de humo o alergias respiratorias, ya que las hogueras generan humo y cenizas que pueden derretir los ojos, garganta y pulmones. Es especialmente peligroso para las personas que padezcan de EPOC, asma o para los niños pequeños.
Algo muy común también en la noche de San Juan es el consumo de sardinas. Estas tienen grandes beneficios para nuestra salud nutricional:
- Tienen un altísimo contenido en Omega 3: los ácidos grasos omega 3 EPA y DHA presentes en las sardinas reducen la inflamación, ayudan a controlar la presión arterial, disminuyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y son fundamentales para la salud cerebral y su función cognitiva. 100 gramos de sardinas tienen hasta 1.5-2 gramos de omega 3.
- Fuente rica en proteínas de alta calidad: aportar alrededor de 20-25 gramos de proteína por cada 100 gramos. Estas proteínas son completas ya que contienen todos los aminoácidos esenciales, ayudan al mantenimiento y regeneración muscular y producen saciedad, lo que favorece el control de peso.
- Altos niveles de calcio y vitamina D: al consumirse con espinas, aportan calcio (más de 300 mg por porción) y vitamina D, que mejora la absorción de calcio. Es decir, perfecto para personas que no consumen lácteos o tienen riesgo de osteoporosis.
- Buena fuente de hierro y vitamina B12: contienen entre 2-4 mg de hierro hemo por porción, altamente absorbible; y niveles muy altos de vitamina B12, esenciales para el sistema nervioso, formación de glóbulos rojos y prevención de anemia.
- Bajo contenido de mercurio: al ser un pescado pequeño, acumula muy poco mercurio, por lo que es un pescado seguro incluso para mujeres embarazadas y para los niños.
Un buen consejo nutricional es cocinarlas a la plancha, al horno o al vapor, evitando siempre freírlas o acompañarlas con salsas grasas.

